Mucha agua para ser bellas!

La deshidratación es un estado transitorio que padece la piel en cualquier momento. Igual afecta a todos los tipos de piel, como a hombres y mujeres, sea cual sea su edad. Las causas que la provocan son diversas: exposición excesiva al sol, a climas muy secos, al viento, al aire acondicionado, limpiezas muy agresivas, beber alcohol, fumar, alimentarse de forma poco saludable, padecer de estados críticos de fiebre o no ingerir suficientes líquidos, además del paso de los años.

Curiosamente, a pesar de que se volvió una moda llevar a todas partes una botella con agua, aún hay quienes manifiestan no beber agua casi nunca: "no me hace falta"; "me cae mal". Exclamaciones o posturas totalmente erróneas, ya que al tomar a diario, de dos a tres litros del vital líquido, y de aplicar sobre la piel, tanto del rostro como del cuerpo, cremas hidratantes, se restaura la "barrera natural de hidratación". Para entenderlo mejor, la piel está programada para producir la cantidad necesaria de lípidos que ayudan a formar una barrera sólida de humedad. Estos lípidos son compuestos orgánicos, de aspecto gelatinoso, que actúan como un adhesivo; tal cual el cemento que une los ladrillos de una pared. Cuando esta barrera está intacta, las células tienen equilibrados sus niveles de sal y agua y la piel luce suave, elástica y saludable. Pero con la agresión de los factores ambientales, sumado a la ralentización de la renovación celular, debido al paso de los años, esta se debilita y deja salir la humedad, que se evapora. La piel entra en shock. Se produce un endurecimiento que con posterioridad deriva en falta de elasticidad y flexibilidad; su efectividad como capa protectora disminuye, permitiendo que se manifiesten síntomas como tirantez, escamas, picazón e irritación. Internamente, las fibras de colágeno y elastina pierden firmeza, dando paso a las arrugas.

Contra la sequía
Ante una piel expuesta a estas agresiones externas, lo que genera deshidratación y por ende un daño a la piel, la solución está en aportarle agua con productos específicamente elaborados para restaurar y mantener los niveles de humedad. Son las hidratantes, cosmética de avanzada, las que ayudan a las células a que se protejan a sí mismas, para que sean capaces de producir las proteínas y lípidos necesarios para reconstruir la barrera natural de hidratación. Asimismo, ayudan a la piel a resistir las variaciones climáticas y a enfrentarse al daño que proviene del entorno exterior.

En ese sentido, se recomienda hidratar la piel según su tipo, dos veces al día, después de cada limpieza, para preservarla sana, suave, confortable, con un tono fresco que refleje a diario luminosidad y juventud. Además, el hidratante acondiciona la piel para que el maquillaje luzca en todo su esplendor. La base se fija mejor, los delineadores corren con mayor soltura y la sombra perdura sin agrietarse.

A cada cual el suyo
La piel grasa, que se caracteriza por el brillo excesivo, impurezas y poros dilatados, puede estar deshidratada en la epidermis; situación que empeora al eliminar el exceso de sebo, con productos sumamente abrasivos. Para este tipo de piel se recomienda los hidratantes en gel o en suero que además de hidratar, absorben y controlan la grasa y le dan un tono mate. La piel seca, que por lo general se muestra tirante y descamada y tiende con facilidad a la formación de arrugas, necesita productos en cremas enriquecidas con ácidos grasos esenciales y nutritivos, que ayuden a compensar la pérdida de agua y la insuficiencia de grasa. Las cremas livianas de rápida absorción, son las más recomendadas para las pieles normales. En cuanto a la piel mixta, que presenta zonas de sequedad, excesivamente frágiles y finas, en mejillas, alrededor de los ojos y el cuello; y otras con brillos como en la llamada zona T -frente, nariz, barbilla- se deben utilizar cremas o lociones hidratantes que aporten sustancias lipídicas, y con principios astringentes. La piel de los hombres también requiere ser humectada. En principio por la agresión que cada mañana recibe el cutis tras la afeitada y luego al exponerse al ambiente; además de ser una piel más gruesa. Para ellos hay hidratantes, de texturas bien ligeras, de fácil absorción y aromas sutiles.

Es muy importante hidratar la piel durante los días de playa. El exceso de sol y el sudor abundante conspiran contra el nivel de hidratación óptimo, el cual asegura la humedad necesaria para que la epidermis se mantenga elástica, flexible y suave.

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