Un rosado natural en las mejillas

Primero prepara tu piel:
Lávate bien la cara y sécala oprimiéndola suavemente con la toalla.  Si tu cutis es seco, aplícale un humectante ligero, mientras todavía está húmedo.  Si es oleoso, cuando esté totalmente seco.  Luego lo suavizas con una loción mate que le quite el brillo, y empareja el color de tu rostro con una base ligera.  Si tienes alguna mancha, cúbrela con el corrector, difuminándolo bien.

Ahora puedes aplicar la blusa, que debe ser en crema o gel.  Sonriendo, pon  una pequeña cantidad de color en la parte gruesa (la manzanita) de la mejilla y esparce éste suavemente hacia arriba con la yema de los dedos.  Si el blush es de gel, se seca muy pronto, así que tienes que esparcirlo rápidamente.

Por último, dale un poco de luz a tu cara.  Escoge una crema brillante que venga bien con el tono de tu piel, aplícala en la parte alta de los pómulos, donde la luz se refleja naturalmente, y difumínala.

Por el día no te maquilles los ojos ni los labios.  Por la noche, añade rimel oscuro en las pestañas y aplícate lápiz labial rojo.

Advertencia:
si tienes barritos, descarta el brillo, porque los destaca demasiado.

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